Querido diario, me llamo Sara y acabo de cumplir 9 años. Mis papás me han hecho una gran fiesta con payasos y una tarta enorme de chocolate y me han regalado muchas cosas. Pero, la que más me ha gustado ha sido la de mi mamá, que me ha regalado este diario para que nunca me olvide de las cosas, estaba triste cuándo yo he soplado las velas, pero no le he preguntado porqué.
Ayer, mi abuela Esperanza cumplió 77 años y todos mis primos, mis papás y mis tíos fuimos a su casa a visitarla con una tarta de nata con nueces, la favorita de mi abuela.
Mientras mamá habría la puerta, mi prima Lucía y su hermano Pedro sujetaban nuestro regalo y mi tía Loli y yo cogíamos la tarta, gritamos: ¡Sorpresa! y ella se quedó mirándonos de forma rara.
Después, en el salón y con la tarta le cantamos cumpleaños felíz y sólo nos dio las gracias, abrió el regalo y nos dijo que ya tenía uno pero no recordaba dónde lo había dejado. Yo la notaba rara, nos miraba de forma rara, como si fueran los policías de los libros que leía papá. No nos abrazó y a mi primito Julio no le cantó la canción del barquito como hacía siempre. Le he preguntado a mamá esta mañana y me ha dicho que ya es muy mayor.
Abuelita, si algún día lees esto, quiero que sepas que yo nunca te olvidaré.
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